MEDIDAS PROPUESTAS
- Recuperación y captura del metano liberado por minas de carbono
- Recuperación y utilización de emisiones durante la producción de crudo y gas natural
- Reducción de fugas en los gasoductos
- Separación y tratamiento de los residuos biodegradables municipales a través del reciclaje y la elaboración de abono, así como captura y utilización del gas emitido en los vertederos
- Modernización de plantas de tratamiento de aguas residuales con recuperación de gases emitidos
- Control de las emisiones de metano del ganado, a través de la digestión anaeróbica del estiércol de vacas y cerdos
- Aereación intermitente de los campos de arroz continuamente bajo agua
- Filtros para los tubos de escape de vehículos a diesel
- Introducción de cocinas con quema eficiente de biomasa para cocinar y proveer calefacción en países en desarrollo
- Reemplazo de hornos tradicionales para elaborar ladrillos por hornos más eficientes como los, hornos Hoffman
- Sustitución de hornos tradicionales en base a quema de carbón en países en desarrollo por hornos más modernos
- Eliminación de circulación de vehículos altamente contaminantes
- Prohibición de la quema a cielo abierto de residuos agrícolas
- Sustitución de hornos tradicionales de quema de biogas en países en desarrollo por hornos a base de combustibles modernos, como el biogás
medidas
Para reducir las emisiones de carbono negro, los científicos proponen instalar filtros en los vehículos a diesel, evitar la circulación de vehículos altamente contaminantes, proveer cocinas más modernas e instalar hornos más eficientes para la producción de ladrillos, entre otras medidas.
Los científicos utilizaron modelos computarizados para estimar el impacto de las medidas. La reducción de emisiones de metano tendría efectos a nivel atmosférico global. En el caso del carbono negro, los beneficios son mayores en regiones con grandes cantidades de nieve y hielo.
La prevención de muertes por enfermedades respiratorias se vería especialmente en India, Bangladesh y Sudán. Los científicos estiman que globalmente podrían prevenirse cada año entre 700.000 y 4,7 millones de muertes prematuras.
Para Achim Steiner, director ejecutivo del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, PNUMA, "la evidencia científica en los últimos diez años apunta cada vez más a acciones rápidas para combatir las sustancias de vida corta en la atmósfera que tienen impacto sobre el cambio climático".
"Este estudio aporta un análisis convincente sobre los beneficios potenciales de tomar medidas a nivel nacional y regional",
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